Tratamiento de la ciática: ¿qué opciones hay?

La ciática es una dolencia dolorosa que te limita en el día a día. Aunque es bastante común, a veces cuesta entender bien de dónde viene y cuáles son los tratamientos más eficaces para volver a llevar una vida normal. Para ayudarte a entender mejor los distintos aspectos de esta dolencia, te invitamos a descubrir sus características, así como los distintos métodos de tratamiento, en el resto de este artículo.

Los distintos tipos de ciática y cómo tratarlos

La ciática puede variar según la causa y la evolución de la compresión del nervio ciático. Aquí tienes un resumen de los principales tipos que existen:

  • Ciática aguda y ciática crónica incapacitante: la ciática aguda suele aparecer de forma repentina. Normalmente está causada por una hernia discal u otra compresión temporal de las raíces nerviosas, y se cura en unas semanas. La ciática crónica, en cambio, puede durar varios meses o incluso varios años. Además, puede llegar a ser incapacitante para el paciente cuando el dolor constante afecta gravemente a su movilidad y a su calidad de vida. La ciática crónica incapacitante suele estar relacionada con enfermedades degenerativas como la estenosis foraminal o el estrechamiento del canal lumbar, que comprimen progresivamente el nervio ciático.
  • Ciática oscilante: este tipo de ciática se caracteriza por que el dolor se alterna entre las dos piernas, aunque rara vez se siente en ambas a la vez. Aparece cuando se detecta una inestabilidad en la columna vertebral (como una escoliosis) que hace que el dolor se desplace de una pierna a otra según las posturas o los movimientos. Este tipo de ciática es más raro y requiere un tratamiento específico para estabilizar la columna.
  • Ciática paralizante: esta forma, más grave, provoca debilidad muscular o incluso una parálisis parcial de la pierna afectada, con una pérdida de amplitud en ciertos movimientos. Puede deberse a una compresión intensa del nervio ciático, lo que requiere una intervención rápida para evitar daños más duraderos.
  • Ciática hiperalgica: Este tipo de ciática se caracteriza por un dolor intenso que no se alivia con los tratamientos analgésicos habituales. Puede indicar una compresión grave o trastornos nerviosos importantes. A menudo requiere tratamientos más avanzados, como inyecciones o incluso cirugía.
  • Ciática lumbar: es la forma más frecuente de ciática y suele ir acompañada de dolor lumbar. Debido a la proximidad de la zona lumbar y las raíces nerviosas que forman el nervio ciático, una compresión lumbar (como una hernia discal) provoca dolores que se irradian hacia la pierna, con una intensidad variable. Se habla de «lombosciática» cuando también te duele la parte baja de la espalda.
  • Ciática por tracción: a diferencia de la compresión del nervio, la ciática por tracción se produce cuando el nervio se estira o se somete a una tensión anómala. Puede aparecer tras un traumatismo o una actividad física intensa. Este tipo de ciática puede provocar dolor al estirarse el nervio, por ejemplo, al adoptar ciertas posturas o al realizar movimientos de extensión de la pierna.
  • Ciática por síndrome del piriforme: aunque es menos frecuente, esta forma se debe a la compresión del nervio ciático por parte del músculo piriforme, que está en la nalga. Los síntomas son parecidos a los de la ciática clásica, pero el dolor se nota más en la nalga y la cadera. Este síndrome suele estar relacionado con estar mucho tiempo sentado y requiere un tratamiento específico para aliviar el músculo piriforme y reducir la presión sobre el nervio ciático.
  • Ciática postraumática: esta forma de ciática suele aparecer tras un traumatismo físico que provoca una compresión del nervio ciático. Puede causar dolores persistentes y, a menudo, requiere enfoques multidisciplinares, como la rehabilitación funcional, para reducir las secuelas.

Tratamiento de la ciática: ¿cómo aliviar el dolor?

Para aliviar el dolor ciático, es posible que el médico te recete un tratamiento con analgésicos (como el paracetamol). Sin embargo, si este primer tratamiento para la ciática no basta para mejorar los síntomas, es posible que te receten medicamentos más potentes (como una combinación de paracetamol con codeína o tramadol, por ejemplo).

También se pueden recomendar algunos antiinflamatorios no esteroideos activos para aliviar la inflamación aguda del nervio ciático. Sin embargo, este tipo de medicamentos solo se pueden recetar si el paciente no tiene contraindicaciones y durante un máximo de 5 días.

Por último, ten en cuenta que, una vez que se hayan tratado los dolores, es posible que tu médico también te recete sesiones de fisioterapia u osteopatía, cuyos beneficios ya están reconocidos en el tratamiento de la ciática, como veremos más adelante en este artículo.

Tratamiento de la ciática y cirugía

En algunos casos extremos en los que la ciática se vuelve persistente y te limita en el día a día, se recomienda acudir a un cirujano para plantearse una operación.

De hecho, dependiendo de la situación y tras un examen completo, un cirujano puede decidir operarte la hernia discal. La operación consiste en extirpar la hernia y limpiar el disco intervertebral. Este tipo de cirugía puede resultar urgente, sobre todo si el paciente sufre parálisis o en caso de una ciática muy prolongada y/o extremadamente dolorosa.

¿Qué métodos de rehabilitación hay para tratar la ciática?

En el tratamiento de la ciática, las sesiones de fisioterapia pueden resultar muy beneficiosas para el paciente. A menudo se prescriben una vez que se ha aliviado el dolor, y la realización de ejercicios adecuados ayuda a aliviar los síntomas y también a prevenir una posible recaída.

El objetivo principal de un fisioterapeuta será precisar el diagnóstico que te haya dado antes el médico, sobre todo preguntándote por tu estilo de vida (posturas, actividades deportivas, etc.) y examinándote la columna vertebral.

Si lo considera necesario, el fisioterapeuta también puede aplicar diferentes métodos para tratar la ciática de forma eficaz.

¿Lo sabías?: el movimiento sigue siendo un factor clave para curar la ciática. Si el dolor no es muy intenso, te recomendamos encarecidamente que practiques alguna actividad suave y hagas estiramientos para acelerar el tratamiento de tu ciática.

El método Galmeon como tratamiento de la ciática

En el caso de ciertos síntomas provocados por la ciática, como la cojera de cadera, por ejemplo, es bastante raro que se preste atención al aspecto mental del movimiento. Sin embargo, este método puede resultar especialmente útil para entender mejor un gesto concreto, ya que anima al cerebro a visualizar el movimiento.

El método Galmeon se basa en un trabajo que combina la visualización mental con la identificación propioceptiva del movimiento, definido mediante una estimulación multisensorial (a través de sonidos de baja frecuencia emitidos por un dispositivo médico patentado). Estas secuencias de sonidos permiten sincronizar las ondas cerebrales con el ritmo de hipovigilancia, un ritmo que favorece el aprendizaje motor mediante visualización***.

Lo bueno del Método Galmeon es que reactiva los músculos estabilizadores, lo que te ayuda a recuperar una buena mecánica de movimiento y cierta fluidez en tus movimientos. Para ello, el terapeuta tendrá que hacer una evaluación clínica detallada, sobre todo con ayuda de un vídeo que permita analizar la biomecánica y explicarle al paciente de forma concreta cuáles son los puntos en los que hay que trabajar.

Esperamos que esta información sobre el tratamiento de la ciática te resulte útil. No dudes en ponerte en contacto con un profesional certificado por Galmeon para obtener más información sobre nuestro método de reprogramación neuromotora.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la ciática?

El dolor ciático, también conocido como neuralgia del nervio ciático, está relacionado con los dos nervios ciáticos que conectan las últimas vértebras lumbares con las vértebras sacras (situadas en la zona pélvica).

Estos nervios están entre los más gruesos del cuerpo humano y se extienden por la pierna hasta los dedos de los pies. Su función motora está relacionada principalmente con la flexión de la pierna y el pie. Su territorio sensitivo abarca la cara posterolateral de la pierna y todo el pie*. Cuando un paciente tiene ciática, significa que uno de estos dos nervios puede estar comprimido, inflamado o dañado.

Las causas de la ciática pueden ser varias: una fractura, una infección en la columna vertebral, una inflamación del nervio ciático… Sin embargo, la principal causa identificada en el caso de la neuralgia del nervio ciático sigue siendo la hernia discal. Esta patología se debe a una lesión en la columna vertebral y, más concretamente, a la protrusión de un disco intervertebral. En este caso, el núcleo gelatinoso del disco se expande y puede llegar a comprimir una de las raíces del nervio ciático, lo que provoca un dolor intenso.

¿Lo sabías? La ciática también puede ser de origen degenerativo (artrosis, estrechamiento del canal vertebral) o traumático. En estos últimos casos, puede provocar sensación de entumecimiento, debilidad muscular e incluso parálisis.

¿Cuáles son los síntomas de la ciática?

La ciática es una enfermedad dolorosa que resulta especialmente limitante para quien la padece. Afecta a alrededor del 2 % de la población adulta francesa, lo que supone más de 1,3 millones de personas**.

Este tipo de trastorno se manifiesta con un dolor agudo que parte de la zona lumbar o de la nalga y se extiende por la parte posterior del muslo, a veces incluso hasta el pie. En casos poco frecuentes, el dolor también puede afectar a la parte delantera o lateral del muslo, lo que puede indicar una irritación del nervio crural.

Los pacientes con ciática suelen describir un dolor más intenso al estar sentados o de pie, que puede aliviarse al estar tumbados. También hay que tener en cuenta que el dolor ciático suele afectar a una de las dos piernas. Sin embargo, en el caso de la ciática oscilante, la sensación puede pasar de una pierna a otra.

Por último, ten en cuenta que, muy a menudo, el dolor lumbar y la ciática están relacionados. En este caso concreto, se trata de una lumbociática, que sigue siendo hoy en día la forma más común de ciática que se observa.

¿Cuánto tiempo puede durar la ciática?

La duración de una ciática depende, ante todo, de su tipo. De hecho, hay dos tipos diferentes de ciática:

  • la ciática aguda;
  • la ciática crónica.

La ciática aguda es un síndrome pasajero que puede durar unos días, o incluso unas semanas, antes de desaparecer por sí solo. La ciática crónica, por su parte, puede provocar dolores recurrentes y prolongarse a largo plazo.

Si sientes dolor en el nervio ciático, te recomendamos que acudas a un profesional sanitario (médico o fisioterapeuta) para que te haga un diagnóstico más preciso.

*Kamina (2009), Anatomía clínica, 4.ª edición, Ed. Maloine, pp. 532-536

**VIDAL RECOS (11/2016), Lumbosciática aguda común

***Neuper, C., Scherer, R., Reiner, M. y Pfurtscheller, G. (2005). Imágenes de acciones motoras: efectos diferenciales de los modos cinestésico y visomotriz de la imaginería en un EEG de prueba única. Brain Res Cogn Brain Res., 25, 668-77. Neuper C., Scherer R., Wriessnegger S. y Pfurtscheller G. (2009). Imágenes motoras y observación de acciones: modulación de los ritmos cerebrales sensoriomotores durante el control mental de una interfaz cerebro-ordenador. Clin Neurophysiol., 120, 239-47. Klimesch W. Las oscilaciones alfa y theta del EEG reflejan el rendimiento cognitivo y de la memoria: una revisión y análisis. Brain Res Brain Res Rev. Abril de 1999; 29(2-3): 169-95. doi: 10.1016/s0165-0173(98)00056-3.

Fuentes adicionales (no hace falta que aparezcan debajo del artículo):Instituto de la Columna Vertebral de ParísAmeliSante Sur Le Net

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